Bajada de la Virgen de las Nieves

Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen de las Nieves

Las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen de las Nieves es una festividad popular tradicional que tiene lugar en la localidad canaria de Santa Cruz de La Palma, cada lustro entre los meses de julio y agosto. La última edición de las fiestas tuvo lugar en 2015, siendo la próxima en 2025. En estas fiestas se produce el traslado de la imagen de la Virgen de Las Nieves desde su santuario en el monte hasta la ciudad ubicada en la costa. Alrededor de este acontecimiento religioso tienen lugar multitud de actos populares de alabanza a su imagen, que hunden sus raíces en el barroco y cuyo máximo exponente es la Danza de los Enanos. En 1980 fueron declaradas Fiesta de Interés Turístico Nacional, y en 2007 recibieron el Premio del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP).

Historia

Los orígenes de la fiesta se remontan al siglo XVII, como una respuesta de los feligreses ante la Virgen de las Nieves, para que esta interceda en las diferentes desdichas que tenían lugar en la isla de La Palma. Así, en los años 1630, 1631 y 1632, se produjeron una serie de sequías que motivaron el traslado de la imagen desde su santuario, ubicado a las afueras de Santa Cruz de La Palma, hasta dicha ciudad. La bajada vuelve a tener lugar en 1646 por la erupción del Volcán Martín y en 1659 ante una plaga de langostas.

En el año 1676, en el que tuvo lugar una extraordinaria sequía, el obispo de las islas, Bartolomé García Ximénez Rabadán, autoriza nuevamente el traslado de la imagen de la Virgen de las Nieves (patrona de La Palma) desde su parroquia hasta la localidad de Santa Cruz de La Palma. El prelado, viendo el fervor popular, resolvió que el devoto acto se repitiese cada cinco años, a partir de 1680. García Jiménez ordenó que la Santísima Virgen fuera colocada en “trono decente”, lo que dará origen al traslado del trono en romería, del que comienza a tenerse constancia en las últimas décadas del siglo XVII y primeras del XVIII.

Durante los primeros lustros de celebración, la Bajada se ven influenciada por las festividades del Corpus Christi y sus representaciones teatrales y dancísticas propias de esta cita, transformadas en autos marianos, como es el caso de las loas y los carros alegóricos. A pesar de la prohibición de Carlos III, dichos autos nunca dejaron de representarse.​ Continuando con la tradición teatral, se tiene constancia de la representación de los primeros diálogos entre nave y castillo en el siglo XVIII. El Diálogo entre el castillo y la nave con el texto original de Antonio Rodríguez López de 1885, sigue usándose en la actualidad.3

En los Siglos XIX y XX aparecerán en el programa de la Bajada la mayoría de actos que acabarán por componer la composición actual de los festejos. Si bien La Pandorga ya se celebraba fuera de las fiestas lustrales en el Siglo XVII, las primeras referencias dentro de las mismas tienen lugar en 1860. Así mismo, se tiene constancia de una Danza de Gimnastas en 1885. A lo largo de sus intermitentes representaciones lustrales en el siglo XX, la Danza de Los Acróbatas iría adquiriendo sus características actuales. En 1905 tendría lugar la primera representación de la Danza de los Enanos con su estructura actual (la danza coreada de hombres seguida posteriormente de la transformación en enanos dentro de una caseta), aunque las primeras referencias a la misma corresponden al siglo XIX. Desde entonces, y solo en tres ocasiones excepcionales, este número se representa exclusivamente dentro de las Fiestas Lustrales.​ En 1925 se estrenará la polca compuesta por Domingo Santos Rodríguez, música que acompaña la danza hasta nuestros días.​ En 1945 se celebró la primera edición del Minué, más tarde denominado Festival del siglo XVIII, que sustituyó a la «Danza de Niños» que se representó hasta ese año. En sus primeras ediciones salía a la calle en una carroza. La letra y música originales, obra de Luis Cobiella Cuevas, siguen usándose en la actualidad.

En las primeras ediciones de la Bajada del siglo XXI se ha trabajado por recuperar algunos actos que se dejaron de representar en lustros pasados. Así, en 2005 reapareció en el programa la Danza Infantil Coreada y la Danza de Acróbatas (está última dejó de realizarse en 1980). En 2015 reaparece entre otros, tras 45 años de ausencia, la Romería de Subida del Trono.​ En 2013 el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma inició los trámites para lograr la declaración de las fiestas lustrales de la Bajada de la Virgen de Las Nieves como "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad".

Fechas de celebración

Las fiestas se repiten cada quinquenio desde 1680. Desde entonces, la celebración tiene lugar los años finalizados en los números 0 y 5. Inicialmente, la Bajada de la Virgen de Las Nieves se realizaba el 9 de febrero de dichos años. Sin embargo, debido a las inclemencias del tiempo, en 1850, la fiesta se trasladó al segundo sábado después de la Pascua de Resurrección, dejando a elección de los párrocos el tiempo de estancia en la capital, así como la manera en que la imagen debía regresar a su santuario. Ya en el siglo XX, la Bajada pasó al mes de junio y, por último, en 1975, se fijó en las dos primeras semanas de julio.

Entre esas dos semanas se desarrollan la mayoría de los actos del programa. La primera semana, que arranca 14 días antes de que la Virgen llegue a Santa Cruz de La Palma con la romería de la Bajada del Trono, se denomina Semana Chica. Tras esta, tiene lugar la Semana Grande donde se ubican los actos más importantes como la Danza de Los Enanos y que finaliza con la entrada triunfal de la imagen en la ciudad. Durante las siguientes semanas de estancia de la Virgen en Santa Cruz tendrán lugar la mayoría de los actos religiosos. Las Fiestas Lustrales finalizan el 5 de agosto, día de Nuestra Señora de Las Nieves, con el retorno de la imagen a su santuario.