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Santa Cruz de La Palma rinde un homenaje a Bruno Brandt y Alonso Pérez Díaz para perpetuar sus legados a las futuras generaciones

Date: 
Jueves, 4 Noviembre 2021
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El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma ha organizado hoy un acto de reconocimiento a dos figuras destacadas de la historia reciente del municipio, el abogado y político Alonso Pérez Díaz y el pintor Bruno Brandt, cuyos restos descansan en un Cementerio Municipal que este año cumple su segundo centenario. El homenaje, en el que se descubrió una lápida en el panteón familiar de Pérez Díaz y se visitó la tumba escultura con la que se ha querido dignificar la sepultura de Brandt, se convirtió en un encuentro entre diferentes pueblos de la Isla en torno a la memoria y el recuerdo de los que tanto legaron a La Palma, una ceremonia que contó con las emotivas intervenciones de la alcaldesa de la Villa de Mazo, Goretti Pérez Corujo, y del alcalde de Breña Baja, Borja Pérez Sicilia, municipios a los que ambas figuras históricas estuvieron muy ligados en vida.

Bajo la presidencia del alcalde capitalino, Juan José Cabrera Guelmes, y con la presencia de los concejales y concejalas de la Corporación municipal, el homenaje contó con la asistencia del vicepresidente del Cabildo, Borja Perdomo, y de la consejera insular de Cultura, Jovita Monterrey, así como de representantes de sociedades socioculturales locales, de las familias y amigos de los homenajeados y del equipo directivo del IES Alonso Pérez Díaz.

El concejal de Patrimonio Cultural, Manuel Ángel Garrido, explicó que “el acto que celebramos en esta mañana es una deuda moral de Santa Cruz de La Palma con el Bruno Brandt, que colocó el paisaje isleño en el mapa plástico europeo y cuya tumba permanecía en un enterramiento sin nombre en el cementerio civil, y con quien fuera alcalde de nuestro municipio y diputado nacional ya en la II República, Alonso Pérez Díaz, que tanto hizo  por el desarrollo educativo y socioeconómico de la Isla y que murió con 65 años tras más de un lustro de presidio por el régimen franquista”.

“Hoy, por iniciativa de las concejalías de Patrimonio Cultural y de Cementerio del  Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, esta demanda histórica se ha convertido, por fin, en una realidad. Brandt cuenta con una sepultura acorde con la relevancia de su personalidad artística y honramos a Pérez Díaz con una lápida que recuerda su importante papel en la historia municipal y de la Isla”, añadió Garrido.

Ambas obras corresponden al diseñador gráfico Juan Alberto Fernández Pérez, del Estudio DeAquello, autor, entre otras creaciones, del Mirador Literario dedicado a Sanmao en la fajana de Barlovento.

El alcalde de Breña Baja, Borja Pérez Sicilia, fue el encargado de leer el panegírico de Bruno Hugo Albin George Brandt (Berlín, 1893 - Breña Baja, 1962). Este “notable acuarelista”, según le denomina entonces la prensa, llega a Canarias en 1924 y, muy pronto, su prolongada estancia en La Palma y, años después, en Tenerife marcará los destinos de la pintura en las islas. Con Brandt se introduce el expresionismo alemán en las Islas, que hallará pronta respuesta entre los pintores de Santa Cruz de Tenerife, Breña Baja y Santa Cruz de La Palma, principales enclaves en los que residió y donde articula su labor creadora y su propia existencia como un “hombre sin patria ni ley”.

A Bruno Brandt le debe La Palma el primer paso decisivo hacia la conversión de la Caldera de Taburiente en asunto artístico y la comprensión del vulcanismo como origen, esencia y presencia de la identidad insular, de ahí que el volcán constituya uno de los temas más sorprendentes de la producción brandtiana.

La alcaldesa de la Villa de Mazo, Goretti Pérez Corujo, fue la encargada de pronunciar el discurso de reconocimiento a Alonso Pérez Díaz (Villa de Mazo, 1876 - Las Palmas de Gran Canaria, 1941), una destacada figura política cuya gestión en las cortes de la II República supuso para La Palma lo que se dio en llamar “una prosperidad no soñada”, que se tradujo en beneficios en ámbitos tan variados como la educación, las comunicaciones marítimas y el desarrollo portuario, así como la aprobación de nuevos planes de carreteras y la fundación de nuevos centros de enseñanza, con la instauración definitiva del tan ansiado Instituto de Enseñanza Media, cuya sede actual lleva su nombre desde 1978.

Desde su fallecimiento en 1941, se impidió el traslado de sus restos a la Isla, de modo que sus cenizas viajaron en una maleta y fueron depositadas en un domicilio hasta que, por fin, fueron inhumadas oficialmente el 24 de noviembre de 1982.