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La Biblioteca Antonio Abdo acoge un encuentro con los actores de Abubukaka y Delirium, antes de su actuación en el Teatro Circo de Marte

Date: 
Jueves, 27 Marzo 2014
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La Biblioteca Municipal de Teatro Antonio Abdo de Santa Cruz de La Palma acoge mañana viernes, a las 17:00 horas, un encuentro abierto al público en general con los componentes de las compañías Delirium Teatro y Abubukaka, dentro de los actividades organizadas con motivo del Día Mundial del Teatro, que se celebra hoy.

Ambas compañías presentan este viernes en el Teatro Circo de Marte, a las 20:30 horas, su montaje El enfermo imaginario, una peculiar y divertidísima versión del clásico de Molière que está cosechando un notable éxito de público en el Archipiélago y que ha sido seleccionada para participar en el próximo Festival de Teatro Clásico de Almagro. Las entradas para la representación ya se encuentran a la venta en taquilla y por Internet.

El concejal de Cultura de Santa Cruz de La Palma, Zacarías Gómez, señala que “la Biblioteca Antonio Abdo ofrece, como ya ha hecho en repetidas ocasiones, la estupenda oportunidad de conocer personalmente a los artistas que actúan en nuestro teatro, descubrir su forma de trabajar y plantearles cuantas preguntas deseen, lo cual es un valor añadido a la representación posterior, por lo que invito a no dejar pasar esta ocasión”.

Delirium Teatro es una de las compañías más prestigiosas del Archipiélago, con más de 30 años de trayectoria y alguno de los montajes más señeros del teatro canario de las últimas décadas. Por su parte, Abubukaka, fundada en 2006, se ha caracterizado desde sus comienzos por un humor absurdo y desternillante, aderezado con sátira, crítica social, música en directo, verso y acrobacias.

En este montaje ambos grupos aúnan sus esfuerzos y su talento para poner en pie su particular versión de una de las comedias más brillantes de Molière y del teatro clásico francés. El enfermo imaginario es una sátira de la sociedad burguesa del siglo XVII y una crítica feroz a la medicina de la época y, por extensión, a la vanidad de la ciencia. También es el retrato genial de un hipocondríaco, que teme a los médicos más que a la propia enfermedad y que protagoniza algunos de los momentos más absurdos y divertidos del teatro clásico.