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Reconstuida después del incendio provocado por los piratas franceses en 1553, las capillas de la cabecera se cubren con ricas techumbres mudéjares en madera dorada y policromada y ostentan inscripciones latinas y símbolos alusivos al final de los tiempos y al Juicio Final. Su interior también posee el conjunto barroco más espléndido de la Isla (retablos, púlpito, coro) y una extraodinaria colección de pintura flamenca, con obras de P. Pourbous y A. Francken. |