Saluda 
 

Santa Cruz de La Palma, ciudad olímpica

La transgresión, como rasgo distintivo del Carnaval, supone, antes que nada, un juego simbólico y real en el que sus protagonistas buscan romper esquemas cotidianos y actitudes normativas volviendo el mundo conocido del revés. Esta fiesta de los locos, como también se le conoce, repite, año tras año el mismo sentido de burla hacia lo que nos rodea, hacia lo que más cerca tenemos ante los ojos. El palmero, que desde siempre ha comprendido este significado primitivo del Carnaval, ha logrado construir un variado programa de burlas, pantomimas, pasacalles y estridentes representaciones en las que nada es lo que parece.

Este jolgorio general, que durante el resto del año se concentra en nuestra manía de poner nombrete a todo el que se mueve, nace de esta facultad mayor que nos caracteriza, nuestro sentido del humor y nuestra capacidad para hacer reír a los otros, empezando por tomarnos a nosotros mismos como objeto de chanza.

En esta edición de 2010, año lustral, el pueblo de Santa Cruz de La Palma, a través de su voto, emitido por medio de la red digital, ha elegido por mayoría los Juegos Olímpicos como tema central del Carnaval de su ciudad. Y lo ha hecho democráticamente, valiéndose de manera consciente —o no— de un valor liberal que lo coloca a la cabeza del ranking de pueblos contemporáneos por haber nombrado, allá por 1773, el primer ayuntamiento de España por sufragio popular. Quede, pues, ahí, ese guiño con uno de los capítulos más sorprendentes de nuestra historia.

No es casual que los Juegos Olímpicos se hayan colocado en este puesto preferente para el Carnaval. Suficientes razones carnavalescas, como la parranda de amigos y las parodias grupales por las que tanta afición siente el palmero, justifican esta elección. Pero es que, además, Santa Cruz de La Palma ha sido también pionera en el juego deportivo, como demuestra la fundación del Cross de Navidad en 1977 —que constituye la prueba popular más antigua de Canarias en su categoría— o la creación, en 1972, del Campeonato de Verano de Baloncesto «José Luis Acosta Rodríguez», una de las competiciones de mayor solera histórica de todo el estado español. Pero, sin duda, el recuerdo más gratificante de las Olimpiadas en Santa Cruz de La Palma viene de la mano de don Pedro Hernández Cabrera, árbitro de la semifinal de Baloncesto de los juegos de Los Ángeles, celebrados en aquel añorado 1984, y cuya final no pudo pitar por participar en ella la selección española. Estos eslabones preceden la elección de este año y nos ponen a prueba ahora para la risa y el buen humor. Feliz Carnaval y felices Olimpiadas.

 

Juan Ramón Felipe San Antonio
Alcalde-Presidente
del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma

 

 < Volver